Lluvia

Cae sobre mí, empápame con tu dulzura, lléname de energías. Cae sobre mí, y atrévete a congelar mis recuerdos, para poder disfrutar del ahora. Cae sobre mí y espanta mis miedos. Llena con tu paz cada pedazo de mi ser, impulsa con tu fuerza el intento de vivir, enséñame la locura de mis días. Cae otra vez y disuelve los momentos, recoge de mí todo lo bueno, y trae hacia mi todo lo inesperado. Cae sobre mí, y despeina mis cabellos, gozaré de la locura si procuras darme estrellas. Aprenderé a vivir con lo que venga, endulzaré mis días con tu agua, y regaré mi alma con cada una de tus gotas. Volaré con tu inseguridad para apartar la monotonía, dejaré que el impulso de las mañanas traiga música para mis oídos. Trataré de espantar los malos sentimientos, buscaré soluciones y nuevas esperanzas. Cae sobre mí, y olvidaré que algún día el llanto se apoderó de mis ojos, que las luces se tornaron opacas y que los días parecían iguales. Cae sobre mí, y dibujaré cada día en mis labios una sonrisa.

Escrito por María Karla Larrondo González.

Tu y yo…

…Tus manos me rozan, el silencio se impone, tu mirada me habla, tu pelo me desarma; el aire impulsa otro calor. Tú me tienes y para mí eso es todo. La vida se detiene, el brillo de esta escena me hace sentir viva, pero más allá de solo estar tu y yo; la noche nos habla, el cielo nos refresca la tibia necesidad de estar ahí, solos tu y yo boca arriba a la nada, pegados como dos desconocidos que quieren descubrir algo más. El olor a ti me recuerda cuanto hemos vivido, mi mirada perdida hacia tus gestos, tu pelo, tus manos, tus labios, me tranquilizan. El suspiro de tenerte renueva mi vida, me calienta en esta noche tan fría, donde todo es más lindo porque estás a mi lado. Ya no hay vida sin ti, ya no hay recuerdos en los que no te encuentro, ya no hay sonrisas sin tu presencia, no hay oscuridad si estas a mi lado. El cielo abierto y solos tu y yo, la vida contra el reloj y solos tu y yo, el viento nos despeina y aun así solo estamos tu y yo. El refugio de esta noche son tus palabras y el temor de esta noche son las mías. Si no queremos hablar el intento nos perdona, si no podemos respirar, sé que aun en la nada, como justo ahora estamos, bajo el calor de esta noche, tus ojos me van a mirar, tus manos me van a rozar, tus labios me van a besar…

Escrito por María Karla Larrondo González.

Libre

… No pido cumplir con todos, de hecho, a veces ni lo quiero hacer. Me podrán llamar rebelde, pero la verdad ya ni me importa. Si pudiéramos ser un poco más transparentes antes de criticarnos entre nosotros mismos, quizás podamos comenzar hacer un gran cambio.  Estamos ante una realidad en la que otros quieren decidir por ti, pero yo quiero dejar las apariencias, quiero ser un poco más sincera, pero conmigo misma. No quiero cumplir con nadie más que no sea yo, no quiero experimentar otro sentimiento que no sea yo la que decida. Quiero comprender que el mundo también me mira y me anima a diario para conseguir lo que siempre he querido. Es cierto que a veces cuesta, y puede que hasta asuste un poco, pero decidir por mí es hoy lo que quiero hacer. Quizás despreciar algunas razones no suene tan cortés, pero si todo es por mi bien, entonces estamos hablando en buenos términos. Muchas veces el tiempo te convence de quienes son las personas que te rodean, ya he sentido algunas desilusiones y he tenido a muy pocos de mi lado; por eso sé que la vida me seguirá poniendo a personas a mi alrededor, pero pocas sabrán lo que realmente importa. No quiero seguir los pasos de otros, quiero ser auténtica, quiero representar a mi propio yo y estar orgullosa con lo que a diario consiga, quiero despertar y tener la satisfacción que he podido llegar hasta donde me he propuesto. Hoy es el mejor día para comenzar ese nuevo camino, hoy no importa quien esté a mi lado, y quien se subirá a este barco, yo simplemente seguiré a por todo… 

Escrito por María Karla Larrondo González.

Me ha tocado

Me ha tocado caminar sin saber dónde pisar, sin saber de qué apoyarme, sin saber a dónde ir. Me ha tocado caminar sin poder preguntar, sin poder reconocer, sin poder decir adiós; me ha tocado caminar así, sin querer a veces caminar, sin siquiera entender porque hay que caminar. Me ha tocado mirar sin saber dónde mirar, sin saber qué es lo que veo, sin espejuelos y sin guías. Me ha tocado sonreír porque no hay otra opción, pero sin siquiera saber a quién hay que sonreírle; me ha tocado sonreír para poder seguir, pero sin querer. Me ha tocado empujar, porque soy la fuerza que camina hacia la cima, me ha tocado seguir al lado de muchas personas que no quiero seguir, que no entiendo porque están en este mismo baúl, sin que yo entienda porque estoy aquí. Me ha tocado llorar cuando hay razones para llorar, cuando hay porqués sin antecedentes, cuando hay lágrimas en mis ojos; me ha tocado llorar a solas, sin quien me pueda consolar, sin que me puedan ver. Me ha tocado sufrir, me ha tocado seguir, me ha tocado mirar, me ha tocado vivir. Y no hay quien me pueda decir que mi camino esta errado, me he equivocado en su momento y cuando no, he cometido errores y mi conciencia lo sabe, pero mi camino lo he construido, lo he admirado, lo he forjado y lo seguiré caminando; aunque no tengo de donde apoyarme, hacia donde mirar, sin querer sonreír, pero con ganas de más. Me ha tocado, pero yo quiero continuar.

Escrito por: María Karla Larrondo González.

Perfecta no, pero imperfecta menos…

… Perfecta no, pero imperfecta menos. Dicen algunos que la perfección no existe, ¡cuánta razón tienen!, porque qué aburrido sería si todos fuésemos perfectos y además iguales. Pero realmente ¿imperfecta yo? Como mujer y número uno, tengo un montón de cualidades que me distinguen entre todos. Tengo defectos, sí, pero y eso qué importa. ¿Imperfecta porque tú lo decides? Entonces hay mucho que decir. El mundo se ha encargado de moldearnos a todas con los atributos necesarios para ser bellas, para ser quienes ellos quieren que seamos; pero ¿por qué y para qué? Durante mucho tiempo hemos sido aquellas personas que siempre asentían o si tenían grandes ideas, otros eran quienes las hacían públicas. Pero realmente hemos llegado para ser mejores, no perfectas, pero sí mejores. Creían que seriamos siempre esos modelos perfectos para poder ser felices, ¿pero quienes conocen la felicidad al fin y al cabo? ¿Imperfecta porque adorno a diario mis días con ilusiones, porque decidí quitarme las vendas de los ojos, porque me da igual encajar? Creer, soñar, sonreír, llorar, amar, vivir; porque sencillamente nadie nos enseña a ser lo que realmente queremos ser, porque nadie nos dio una guía para andar por este tortuoso mundo lleno de tantas cosas duras, pero de muchas cosas bellas. Porque el día se acaba y llega la noche oscura con sus ilustres estrellas para poder apreciar que cada cosa tiene lo suyo; porque la risa es bella y nos hace ser quienes somos. Querer aparentar, quiero creer que eso ya termino. Seamos quienes queremos ser, con nuestros sueños, anhelos, cicatrices, recuerdos. Seamos personas que dejan en cada aventura huellas para ser mejores, y si me dicen que es lo que tengo que hacer, escucho, si me gusta a lo mejor lo hago, sino seguiré pensando en que otras cosas puedo hacer. Tan sencillo como repetirme a diario: ¡Perfecta no, pero imperfecta menos!

Escrito por Maria Karla Larrondo Gonzalez

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